miércoles, 1 de junio de 2011

trofeo y descaro

¡Y qué sabrás tú! Mira, tranquilízate, siéntate aquí, en este rinconcito. Esto se veía venir, ya te lo digo, se veía. No te aflijas, píntate los labios, ponte unos buenos tacones y vete al carrefour a comprar un pollo. Si has hecho mil fotocopias sin tener claro lo que de verdad ibas a hacer es asunto tuyo, es el precio que hay que pagar por no poder tumbarte en un diván y darle a la lengua sin fisuras ni tormentos monetarios, es tu particular manera de poner una solución transitoria a la desesperación absurda por no ser capaz de sentirte útil haciéndote cargo de una casa, dos niños, un marido y un perro. Lo sabías, el caso es que lo sabías de sobra, solo te faltaba ésto, este trofeo patichulo que te han plantado al lado del ordenador por ser una escribidora saca lágrimas. Bastó eso, la recepción del premio, la invasión de la ilusión literaria para desviarte del estudio y empezar a crear historias atropelladas en tu mente, en realidad ésas que siempre estuvieron ahí se mostraron como nunca y la necesidad se hizo patente, aquí estamos nosotras, queremos salir de ti para ver el mundo y tocar almas. Encima salieron descaradas, impertinentes, altivas y cansinas. No te permiten la relajación, sólo necesitaban tener una justificación más, un trofeo en forma de estrella para acabar de dar sentido a esas historias basadas en hechos reales, dolores sentidos, vidas ajenas de las que fui testigo directo, y bailé y lloré con los protagonistas principales. Bueno, pues eso, que en realidad no tengo escapatoria, la excusa se ha disipado, la necesidad se está manifestando con una claridad forzosa. Y aquí estoy yo para contarte todo lo que pasó.
     "Niña, deja de escupir de una vez. Ahora le ha dado por tirar gapos, pero tú te crees que eso está bien, si no fuera porque tienes dos años te iba a dar una buena zotaina, pero como eres una pequeñaja te aprovechas de mi impotencia. Lo peor es que o te paro ahora o tendré que salir de casa a toda prisa en uno de esos arrebatos tuyos, me refiero al futuro."
    "Ojalá salga pronto del hospital, que le den el alta y que todo haya ido bien, y que la sangre sea una fuga intrascendente de cualquier tubo venoso. Cuantos dolores juntos a los que hacer frente."

miércoles, 23 de febrero de 2011

Vamos

    Bueno, me faltaba el impulso, el miedo a la hoja en blanco, no sé, que hoy estoy un poco más floja que de costumbre y no acabo de arrancar flemas. Se puede escribir sobre cualquier cosa, si tengo los diez minutos ya es bastante privilegio. Lo de las flemas me vino a la cabeza porque hay un fondo sonoro de toses varias que dificultan el descanso de mi hija. La cosa, el no parar, no detenerse, crear...
    Incienso encendido, ventana abierta, no soportaba la intensidad del humo, ya no puedo ni con el permitido legalmente. Día soleado, da gusto pasear, imaginar sentires veraniegos, coquetear con la vislumbrada, en el horizonte, primavera. Es otro ánimo, otra cosa, otro impulso, una vitalidad que estaba aletargada en una cueva invernal. Resucitando de la parálisis. Sábanas de franela que empiezan a molestar. Imaginarios castillos de arena, coqueteos con las olas que van y vienen como chorros de sangre derramada. Esto último ha sido cosa de un recuerdo poético de los tiempos de antaño. Como estoy escribiendo un poco al tún tún le he permitido quedarse en el texto un tanto amórfico en el que me encuentro con mi yo interior y grito, es que hay demasiadas turbulencias. Pero hoy no es un mal día, puedo asegurarlo, el sol anima mucho, ya lo he dicho.
    Imaginé que te escribía una carta, tú te crees a estas alturas pensar en escribirte, cuando ya han pasado, cuántos, nueve, casi diez años. Aunque no sé, me resultaría extraño hacerlo. Pienso, estaría muy contenta si viera esta parte de mi vida, tal vez no le gustaría tanto esta otra,...no sé, pensamientos raros. La verdad es que sería genial que pudiéramos encontrarnos aunque sólo fuera un instante, por muy grande que fuera se haría demasiado corto. ¿Cuánto puede ser de grande un instante? No, nunca sería suficiente. Un minuto, una hora, un día, un año, una vida...
    Mamá, que tengo que dejarte, me voy a buscar a tu nieto al cole. si lo vieras...no, definitivamente un instante no bastaría.

miércoles, 12 de enero de 2011

Ya tenemos con nosotros el anunciado anticiclón

    Eso es lo que acaba de decir el hombre del tiempo, se esperan heladas y nieblas varias, así estamos todos, un tanto tocados por este tiempo loco. No es necesario atormentarse, coje una hoja en blanco y date un capricho de absurdeces varias. Mala visibilidad desde arroyo de la Luz en Cáceres...un poco más turbio al salir de la consulta del médico en la que te han descubierto las malas cartas con las que juegas la partida. No le des más vuelta, no tiene que ver conmigo, ni contigo, ni con nadie, es algo que puede pasarle a cualquier persona. Yo digo que debería aprovechar el tiempo, aunque sea un vómito expulsivo, al fin y al cabo apenas dispongo de cinco minutos, cuatro, ya solo quedan cuatro. En una ocasión me sentía afortunada al diponer de un bolígrafo bic azul y una libreta chula con las hojas de papel gorditas. Pues ahora tengo folios y folios esperando mi creatividad, un ordenador soñado me espera aburrido en la mesa de la cocina, quiere caricias de tecleteo creativo y no meramente tecleteo de ver el correo y apagar conexiones por falta de impulso. ¿Dónde cojones están los ánimos y los sueños? Mira, ahí van llegando, ahora que apenas me quedan dos minutos para salir corriendo, cómo me puede afectar tanto el tiempo y sus turbulencias! Ojalá llegue la primavera pronto sin tener que sufrir los colapsos del ánimo. Qué narices te pensabas, nada es fácil, si quieres escribir ponte a ello pero no te excuses joper!!!! Apenas necesitas cinco minutos cada día...