¡Y qué sabrás tú! Mira, tranquilízate, siéntate aquí, en este rinconcito. Esto se veía venir, ya te lo digo, se veía. No te aflijas, píntate los labios, ponte unos buenos tacones y vete al carrefour a comprar un pollo. Si has hecho mil fotocopias sin tener claro lo que de verdad ibas a hacer es asunto tuyo, es el precio que hay que pagar por no poder tumbarte en un diván y darle a la lengua sin fisuras ni tormentos monetarios, es tu particular manera de poner una solución transitoria a la desesperación absurda por no ser capaz de sentirte útil haciéndote cargo de una casa, dos niños, un marido y un perro. Lo sabías, el caso es que lo sabías de sobra, solo te faltaba ésto, este trofeo patichulo que te han plantado al lado del ordenador por ser una escribidora saca lágrimas. Bastó eso, la recepción del premio, la invasión de la ilusión literaria para desviarte del estudio y empezar a crear historias atropelladas en tu mente, en realidad ésas que siempre estuvieron ahí se mostraron como nunca y la necesidad se hizo patente, aquí estamos nosotras, queremos salir de ti para ver el mundo y tocar almas. Encima salieron descaradas, impertinentes, altivas y cansinas. No te permiten la relajación, sólo necesitaban tener una justificación más, un trofeo en forma de estrella para acabar de dar sentido a esas historias basadas en hechos reales, dolores sentidos, vidas ajenas de las que fui testigo directo, y bailé y lloré con los protagonistas principales. Bueno, pues eso, que en realidad no tengo escapatoria, la excusa se ha disipado, la necesidad se está manifestando con una claridad forzosa. Y aquí estoy yo para contarte todo lo que pasó.
"Niña, deja de escupir de una vez. Ahora le ha dado por tirar gapos, pero tú te crees que eso está bien, si no fuera porque tienes dos años te iba a dar una buena zotaina, pero como eres una pequeñaja te aprovechas de mi impotencia. Lo peor es que o te paro ahora o tendré que salir de casa a toda prisa en uno de esos arrebatos tuyos, me refiero al futuro."
"Ojalá salga pronto del hospital, que le den el alta y que todo haya ido bien, y que la sangre sea una fuga intrascendente de cualquier tubo venoso. Cuantos dolores juntos a los que hacer frente."